jueves, 28 de febrero de 2013

Erótico...


por: A. Calixto




El ángel



por: A.Calixto


La visión ante mis ojos era formidable; la bella estaba frente a mí. Mi esencia  poética se decía a sí misma una y otra vez: -¡Es un ángel, es un ángel, frente a mí está un ángel! La razón dentro de mí, cabizbaja respondió: - No, solo es una puta portando un par de alas de felpa de la utilería de su show.


Mi cuerpo tembloroso, erecto y sin pudor la tomó... desnudos fingiendo amor,  nos inundamos de ambos durante la efímera eternidad de una hora. Después sus nalgas perfectas se diluyeron persiguiendo al par de pies sobre tacones muy altos con los que ella voló. El blanco tibio de su piel, la belleza de su rostro, sus pechos firmes de dulce silicona, su aroma a channel  y el dulce de  su vagina se desvanecieron dejándome en la más inmensa de las soledades...


Después de un tiempo,  por más que intento, no he podido  dibujarla en mi recuerdo.  



 

  

 

Mujer placer   



por: A.Calixto        


                                                                                                    
Si eres como eres, ¿por qué te voy a juzgar?
mujer placer, mujer fugaz...
dame la fragancia de tu rosa plena,
dame a comer de tu piel frugal.
Disipa de mi corazón las penas,
aunque al marcharte vas a dejar más.
Quiero embriagarme de ti un instante
mujer de sentimientos mutantes.
Mujer placer, mujer fugaz...
quien te toma entre sus brazos se ahoga de agraz.
Mujer placer, mujer carnal...
quien bebe de tus labios, camina hacia su muerte, pertinaz.



fotografía de A.Calixto







Descortés.

Mi mesa es una cama tersa,
la sábana blanca es un mantel.
Perdí la cortesía sobre esta mesa,
limpiándome en todo y subiendo los pies.
Escupiendo las sobras de las delicias
que me ofrece el manjar de tu piel,
macerando la carne con caricias
y  también,  desnudando mi ser.









flickr: Armando Calixto






Tu cuerpo late entre mis brazos.



Con ojos cerrados veo al ser invisible que hay en ti.
Mi mente descansa en el lecho de tus senos
como el águila que se posa en su nido.
Tus manos son dos palomas que vuelan apacibles
en el cielo borrascoso que es mí existir.
Siento tu esencia a kilómetros aunque no estés en mí.
Eterna eres en un segundo cuando te sientes penetrada,
y  tiemblas, aspirada, respirada…
como en vivencias infinitas de sueños que juegan a ser  verdad.
Tu cuerpo late…
laten tus poros como una multitud en plena protesta.
Laten…
Laten…
Tus sentimientos…
Tus pensamientos…
Laten los átomos de tu cuerpo
cuando inundada te derramas apasionada.
Laten tus nalgas entre mis manos aventureras,
exploradores del  paisaje extenso y cambiante de tu cuerpo.
Lates infinitamente entre gritos
antes de sentir  morirte para empezar a vivir.
Lates porque te amo en este instante y estás viva dentro de mí.